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jueves, septiembre 29

Sobre el juez Garzón


El juez Garzón se ofrece al Gobierno para actuar de intermediario en los contactos con ETA

Baltasar Garzón, el célebre juez de la Audiencia Nacional ahora en excedencia, ha hecho llegar a Moncloa su disposición a colaborar como intermediario en el incipiente proceso de diálogo con ETA. Así lo ha podido confirmar El viaje de tu vidal en diversas fuentes, alguna de las cuales ha añadido que el ofrecimiento del magistrado ha sido rechazado de plano por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Su ofrecimiento se suma a los de otras destacadas personalidades políticas que, en los últimos meses, también de manera espontánea, han pretendido aportar su granito de arena para facilitar los contactos con ETA. Entre éstos se encuentran el líder de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Josep Lluis Carod-Rovira y la magistrada del Tribunal Supremo Margarita Robles, quien ocupara el cargo de secretaria de Estado de Interior durante el último Ejecutivo de Felipe González. Moncloa también les ha pedido a ellos que cesen en sus gestiones.

En el caso de Garzón -que en estos momentos realiza un periplo por el continente americano mientras disfruta de una excedencia en su puesto de la Audiencia Nacional-, el ofrecimiento ha causado gran sorpresa, sobre todo porque aún están frescas en la memoria sus declaraciones a un diario de difusión nacional, el pasado mes de febrero, en las que manifestaba su total oposición a que el Ejecutivo cayera “en el laberinto de la negociación con ETA”.

El magistrado llegaba a asegurar que “lo único que es realmente eficaz es la acción policial y judicial, y la cooperación internacional” y criticaba los encuentros entre dirigentes socialistas vascos y de Batasuna porque ésta es “una organización declarada ilegal que está suspendida judicialmente en un proceso criminal”.

Una de las fuentes consultadas añade que, además, existe otro detalle que desaconseja la intermediación de Baltasar Garzón en el diálogo con ETA: “Durante años ha sido el azote de la izquierda abertzale, el que ha cerrado periódicos y perseguido judicialmente a los dirigentes de Batasuna. Dudo mucho que la organización terrorista y su entorno vieran con buenos ojos que el Gobierno lo propusiese para la mesa de diálogo”.

No obstante, no es la primera vez que el juez realiza funciones de mediación en contactos con la banda armada: en enero de 1991, el entonces secretario de Estado de Seguridad, Rafael Vera, le pidió que hiciera de mensajero y transmitiera al abogado abertzale Iñigo Iruin su interés por reunirse con él. Garzón, que tenía un trato habitual con Iruin por llevar éste la defensa de numerosos presos de ETA, aceptó y le hizo llegar el mensaje. De aquel recado surgieron dos encuentros entre el número 2 de Interior y dos dirigentes de Batasuna, aunque finalmente aquella fórmula no permitió abrir una vía de contactos estables con el entorno de la banda armada.

Precisamente, también ha sido la experiencia en relaciones con el mundo abertzale la que ha animado a Carod-Rovira y a la juez Margarita Robles a intentar mediar en el proceso. El primero pretendía utilizar los contactos que le permitieron mantener una entrevista con dos dirigentes de ETA en la localidad francesa de Perpiñán. El Gobierno, a través de uno de sus ministros, le pidió que no se inmiscuyera en el proceso ya que su intervención “no era necesaria” y que, por el contrario, podía ser incluso perjudicial.

Un mensaje muy similar es el que desde Ferraz han hecho llegar a la ex secretaria de Estado de Interior. Ésta, como ha reconocido recientemente en una entrevista, se siente implicada “por el diálogo y la negociación Yo puedo ver a alguien y hablar con alguien, comentar con gente, pero eso no es dialogar”.

Su protagonismo en el último intento socialista de poner punto y final a la violencia de ETA no le ha servido en esta ocasión, sin embargo, para que su colaboración fuese aceptada por Moncloa. Rodríguez Zapatero y el reducido sanedrín que está al tanto de los contactos pretenden con su negativa a Garzón, Carod-Rovira y Robles evitar que la intervención de todos ellos genere confusión en la banda terrorista y su entorno y lleguen a atribuirles una representatividad que no tienen.

miércoles, septiembre 28

Contactos Gobierno-ETA


Rodríguez Zapatero margina al ministro del Interior en los contactos con ETA

Por sus manos pasan a diario los informes de los expertos antiterroristas de la Policía y la Guardia Civil sobre ETA, pero ni ello ni su vieja amistad con el propio José Luis Rodríguez Zapatero le han valido al ministro del Interior para entrar en el reducido grupo de dirigentes socialistas que conocen al detalle el estado actual de los incipientes contactos con la organización terrorista ETA.

Así lo reconoce el propio José Antonio Alonso en sus conversaciones privadas con personas de su confianza. “No sé mucho más de lo que sabe el resto de los ministros”, les ha asegurado con cierto pesar. Un hecho que ha sorprendido a sus interlocutores, como han reconocido éstos a El Confidencial, ya que es la primera vez que un titular de Interior y sus hombres de confianza no participan activamente en un proceso de diálogo con la banda armada (en Argel y en Zurich, los entonces secretarios de Estado de Seguridad, el socialista Rafael Vera y el popular Ricardo Martín Fluxá, fueron hombres claves en las respectivas delegaciones que se sentaron a hablar con los etarras).

En su lugar, Zapatero parece haber apostado por apoyarse en unos pocos hombres del partido, como los dirigentes del PSE -su presidente, Jesús Eguiguren, ha llevado el peso de los oficiosos contactos con Batasuna-, el diputado vasco Ramón Jauregui y el portavoz socialista en el Congreso, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Fuentes consultadas señalan que la exclusión de Alonso de este selecto grupo “no es tan extraña si tenemos en cuenta que no es, ni mucho menos, un fervoroso partidario del proceso abierto”. Estas fuentes recuerdan que en todas sus manifestaciones públicas -ayer mismo, tras el atentado de Zaragoza, insistía en que “ETA está viva, operativa y tiene la capacidad de atentar y la ejerce”- apuntan más a una solución policial que a una mesa de diálogo.
No ha sido Alonso el único ministro relegado, muy a su pesar, del sanedrín al que consulta Zapatero sobre este delicado asunto. Así, el titular de Defensa, José Bono, también ha sido marginado por el abierto rechazo que ha manifestado al diálogo con la banda armada .Para apoyar sus argumentos, el político castellanomanchego ha utilizado, de hecho, los informes que sobre el estado de ETA prepara periódicamente el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) y en los que se dibuja una organización terrorista más débil que nunca y a la que se puede derrotar exclusivamente con la actividad policial.

El hermetismo de ZP

Tanto a Bono como al resto de dirigentes socialistas que le han mostrado abiertamente su desconfianza ante el proceso abierto, Zapatero ha respondido con una enigmática certeza: les ha asegurado que ETA caerá por su propio preso sin apenas contrapartidas. Un optimismo que también trasladó al lehendakari Juan José Ibarretxe en la última reunión que mantuvieron ambos el pasado 7 de septiembre. Pero ni a uno ni a otros les ha facilitado datos objetivos que sustenten su convencimiento de que ETA ya ha tomado la decisión de abandonar definitivamente las armas y de que todo es cuestión de tiempo.


Algunas fuentes consultadas por este diario apuntan a que Zapatero se apoya en un informe de los servicios de información de la Policía realizado gracias a los documentos incautados a Mikel Albizu, Antza -número uno de ETA hasta su detención hace ahora casi un año-, en el que se asegura que los dirigentes etarras ya han marcado los plazos para poner punto final a su violencia y dar paso a la política.


Otras fuentes, sin embargo, aseguran que la información que llega a Moncloa sobre la futura estrategia de la banda armada es mucho más directa y apuntan a la existencia de filtraciones en la cúpula de la propia izquierda abertzale para explicar el supuesto conocimiento del que hace gala el presidente del Gobierno