Dia 6: 30 de Noviembre

Intxauspe: «Este es un juicio contra Euskal Herria»El intento del tribunal del «caso 18/98» por despolitizar este juicio volvió a hacer aguas ayer. Cuando, a preguntas de su abogado, declaraba sobre el origen de «Egin», el procesado Manu Intxauspe lo atribuyó a que «los periódicos que había en aquella época iban contra Euskal Herria, como este juicio». La presidenta, Angela Murillo, le instó a «no introducir elementos ajenos a esta vista». La sesión se interrumpió antes de iniciarse las respuestas de Jexus Mari Zalakain, que sólo tuvo tiempo de adelantar que no responderá «a quienes cerraron ‘Egin’», en alusión a la Fiscalía y la AVT. (Fotografia: www.elmundo.es )
Si en días anteriores varios de los 56 acusados lograron superar la censura del tribunal y denunciar el carácter político de este juicio, ayer el ex consejero de Ardatza Manu Intxauspe aprovechó su turno para añadir que se trata de un proceso «contra Euskal Herria».
El fiscal reclama dieciséis años de prisión para este mecánico de Oiartzun, doce por «integración en ETA» y otros cuatro por «insolvencia punible». Dirige otra acusación más, la de «falseamiento de la contabilidad de los registros fiscales», por el que pide quince fines de semana de arresto.
Frente a la acusación, lo que Intxauspe hizo fue explicar todas sus actividades en favor del clausurado “Egin”. Y comenzó por explicar cómo nació el diario:«Los periódicos que había en aquella época negaban a Euskal Herria, eran contrarios a Euskal Herria, como lo es este juicio», apuntó en euskara. La juez Angela Murillo le instó a «no introducir elementos ajenos», pero la denuncia ya había quedado en la sala.
El vecino de Oiartzun admitió que participó en la recogida de fondos inicial y en otra posterior en 1991 o 1992, a través de la fórmula clásica de los bonos. «Tenía claro que un periódico popular, si quería estar al margen de los poderes económicos y políticos, tenía que nutrirse de la gente de la calle», argumentó ante el tribunal. Y resaltó que era un trabajo ingente porque «no había aportaciones importantes. Igual caía alguna de 25.000 pesetas, pero eso era un milagro».
En una segunda fase, Intxauspe fue requerido para participar en la empresa Ardatza, a la que las acusaciones ligan con una supuesta operación de ocultación del patrimonio de Orain para eludir la deuda con la Seguridad Social. Explicó que fue requerido para ello por su amigo Manu Aranburu, fallecido recientemente, y que accedió, pero sin participar en ninguna toma de decisión.
«En un par de ocasiones fuimos ambos a firmar a las notarías», dijo, pero apostilló que desconocía el contenido exacto de las operaciones. «Era consciente de que lo hacía por el bien de ‘Egin’, y tenía confianza total en Manu Aranburu». Al margen de ello, Intxauspe negó que fuera miembro de KAS, en contra de lo que apuntó el fiscal en sus preguntas y en la acusación de «integración».
A continuación, otro decidido impulsor de “Egin”, José Ramón Aranguren, se sentó ante el tribunal para desmentir las acusaciones por las que se le reclaman hasta 48 años de cárcel: doce por «integración», dieciséis por cuatro «delitos contra la Seguridad Social», otros tantos por el mismo número de «delitos contra la Hacienda» y cuatro más por «insolvencia punible». Se añade también «delito de falseamiento de la contabilidad de registros fiscales».
El procesado ofreció una versión mucho más simple de su paso por el Consejo de Administración de Orain SA que la expuesta por el fiscal. «Trabajaba en una empresa de lácteos de Navarra y me propusieron como consejero por mis conocimientos de marketing». En este punto, expresó su sorpresa por el hecho de que ni el juez instructor ni el fiscal «aquí presente» hubieran querido conocer nunca quién le invitó a participar. Requerido por su defensa, dejó claro que no fue nadie de ETA ni de KAS, sino un alcalde de una localidad navarra y el secretario de otra, ambos muy conocidos.
Su tarea se correspondía con sus capacidades en materia de marketing, según apuntó: «Recomendar promociones, ideas y proyectos, todo ello ante el tremendo boicot publicitario que sufría ‘Egin’». Aranguren explicó con detalle y ejemplos que el diario represaliado fue pionero en este terreno:los libros de Samaniego, Atxaga o Barandiaran,los discos de música clásica, las fichas con excursiones montañeras, la colección dedicada a la micología... Añadió que se limitaba a exponer estas ideas en las reuniones del Consejo y se iba. Y citó que también participó en la compra de una sede en Iruñea y fue avalista de la empresa. Nada ilegal.
El día 12 será el turno de Jexux Mari Zalakain, que ayer fue claro: «No responderé a las personas que cerraron ‘Egin’».
Los procesados en este «caso Egin» van dando cuenta al tribunal de situaciones poco comunes, como el carácter altruista y participativo que alentó al diario. José Ramón Aranguren aludió a que esta filosofía permitía, por ejemplo, hacer spots de televisión por 500.000 pesetas frente a los costes habituales de otros trabajos similares. Cuando su letrado, Alvaro Reizabal, le preguntó si le constaba que hubiera más de una contabilidad o que se tratara de ocultar patrimonio, respondió tajante: «Imposible. Eso contravenía el espíritu en el que estábamos metidos». Y añadió que «ese espíritu consistía en estar al margen de los poderes políticos y económicos», por lo que añadió que no habrían permitido ningún control externo como el que argumentan las acusaciones.
( Fte: www.gara.net )





