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viernes, enero 19

30 diciembre: Editorial: sobre el atentado de Madrid

No lo entiendo. Lo veo, lo vuelvo a mirar, lo pienso y repienso y sigo sin enteneerlo. Está claro que el proceso estaba enquistado y aquí nadie se movia mas que la izquierda abertzale. También es notorio que ETA no buscaba victimas mortales en el aeropuerto de MAdrid. Sino, no hubiera realizado 3 llamadas 3, explicando con detalle cuál era el coche y si situación exacta. Pero si bien con el fondo de la cuestión estamos de acuerdo, la forma ha sido la más negativa. En primer lugar por las propias victimas mortales del atentado, dos ecuatorianos que se habína quedado a dormir en su coche. Por otro lado, esta acción y la presión que va a tener Rodriguez Zapatero puede dar al traste con las proximas medidas de acercamiento de presos que pensaba llevar a cabo el Gobierno español, segun fuentes fidedignas. Hay que dejar claro que este acto ha echado un jarro de agua fria sobre muchas familias de presos politicos vascos.

Las situaciones duras y complicadas, y ésta sin duda lo es, requieren, si cabe, un mayor esfuerzo de todas las partes para no frustrar un proceso que hoy es más necesario que nunca. Más allá de las trágicas consecuencias que el atentado perpetrado a primera hora de ayer en el aparcamiento de la terminal número cuatro del aeropuerto internacional de Barajas, en Madrid, tiene, urge hoy trabajar con denuedo y altura de miras para recuperar estados y situaciones de responsabilidad y confianza, sin caer en tentaciones partidistas o electoralistas demasiado obvias o en un fácil y estéril juego de acusaciones mutuas por lo hecho y no hecho desde que arrancó el actual proceso abierto en Euskal Herria, especialmente desde que ETA declarara, hace nueve meses, un alto el fuego permanente. Por acción u omisión, según los casos, el proceso político se encuentra hoy estancado.

Y urge reflotarlo, sentar bases sólidas, demostrar voluntad real de avanzar en un proceso democrático de resolución del conflicto y ganar la confianza imprescindible entre todas las partes para garantizar que los acuerdos, los compromisos renovados, van a poder ser desarrollados y cumplidos por todos.

La situación crítica del proceso hace que hoy sea más necesario que nunca dar los pasos que en estos nueve meses no se han dado, de forma que el mismo pueda responder a las causas reales que mantienen en el tiempo el conflicto; lo que equivaldría, en definitiva, a responder de forma positiva a la voluntad manifestada por una gran mayoría de la sociedad vasca. Obviar las dificultades no ayuda en absoluto; la forma de dar la vuelta a esta grave crisis no es dejar que la oportunidad se pudra, sino afrontar el momento, más allá de poses declarativas o meramente voluntaristas.

Toca apelar a la responsabilidad de todos los agentes para que trabajen con decisión y valentía con el fin de eludir el riesgo de que el conflicto quede enfangado en un círculo vicioso que no llevaría sino a una escalada del mismo. Es preciso sumar voluntades y compromisos en ese sentido, evitar repetir errores y enterrar los viejos bloqueos estructurales. La mayoría social y política de Euskal Herria ha expresado clara y repetidamente la exigencia de que el proceso democrático se ponga en marcha para superar el conflicto político, por encima de los altibajos que surjan en el camino