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jueves, marzo 15

5 marzo: De Juana, berriz ere etxean



Iñaki de Juana Chaos ha dormido en un hospital de su localidad, Donostia, después de que el Gobierno del PSOE determinara por fin la concesión de la fórmula de la prisión atenuada, la misma que rechazó la Audiencia Nacional española el pasado mes de diciembre. Atrás quedaban casi veinte años encerrado en prisiones situadas casi siempre a más de 1.000 kilómetros de Euskal Herria. Y atrás queda igualmente la huelga de hambre de 115 días (antes realizó otra durante 63 días) contra la condena impuesta por dos artículos de prensa, una protesta que le ha situado al borde la muerte y que ha provocado una intensa conmoción en Euskal Herria y un enorme debate político en todo el Estado español.


Quienes pudieron visitarle por la tarde en grupos de dos personas, entre ellos representantes de la izquierda abertzale como Arnaldo Otegi, Rafa Díez, Juan Mari Olano o Estanis Etxaburu, apuntaron a www.euskalherrikoberriak.info que De Juana se encuentra «muy débil, tanto por la huelga de hambre como por el traslado», pero «mentalmente muy bien».


En el caso de Otegi, por ejemplo, fue «un reencuentro personal después de 18 años sin vernos». Coincidieron entonces en las prisiones de Alcalá y Herrera, cuando para De Juana se iniciaba su largo periplo por las cárceles españolas. Otegi resaltaba que no es momento de lecturas políticas: «Lo importante ahora es que se recupere con absoluta tranquilidad». Sí quería añadir un sentido agradecimiento a todas las personas que se han movilizado por de Juana y todos los presos.


El desenlace del caso se aceleró anteayer, después de que se encendieran todas las alarmas médicas en torno a la salud del preso donostiarra. Y en muy pocas horas, De Juana fue llevado a Euskal Herria, con todos los informes preceptivos a su favor.


A última hora de la noche del miércoles se filtró que el Ministerio del Interior tenía tomada la decisión de impulsar la prisión atenuada, una vez que el Tribunal Supremo español le había comunicado que la sentencia por «amenazas» había quedado fijada en tres años de cárcel frente a los doce años y siete meses impuestos por la Audiencia Nacional. Para eso hacía falta el dictamen de la Junta de Tratamiento de la cárcel de Aranjuez, donde De Juana se encontraba recluido tras la primera huelga de hambre y el juicio. Y esta instancia dio por la mañana, también de modo inmediato, su conformidad a la aplicación del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario, que establece un cumplimiento «flexible» de la pena.


El Juez Central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis de Castro, se apresuró a ratificar esta decisión, que es firme toda vez que sólo la Fiscalía y el preso tienen capacidad de recurrirla y ninguna de ellas lo hizo, lógicamente. Y el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, argumentó en torno al mediodía que la medida se había tomado «para evitar su fallecimiento» y que se hizo responsable de la decisión.


Para entonces, el preso ya estaba casi en Euskal Herria. En torno a las 10.00, De Juana había salido en silla de ruedas por la puerta trasera del Hospital Doce de Octubre de Madrid, donde ha permanecido durante los últimos dos meses y medio. Rápidamente, la caravana se ponía rumbo a Euskal Herria, donde se habían organizado diversos recibimientos. Tras cambiar de ruta y esquivar la cita prevista en Etxegarate continuando por la A-68 y tomando luego la A-8 cerca de Bilbo, la ambulancia llegó finalmente al Hospital Donostia, donde le esperaban cientos de personas entre gritos de «Iñaki askatu!». La Ertzaintza se hizo notar e impidió cualquier intento de acercarse al vehículo. Pero lo importante es que De Juana estaba muy cerca de casa, y eso quedó en evidencia en las muestras de alegría de quienes acudieron al lugar.
Poco después se confirmaba que Iñaki de Juana ha dejado su huelga de hambre. Le queda ahora por delante un largo proceso de recuperación.


La situación actual es la siguiente: Iñaki de Juana estará ingresado en el hospital hasta que mejore, y después podrá regresar a su domicilio después de más de 20 años de ausencia, con un control telemático cuyo detalle exacto no se concreta en el auto judicial. Sí parece claro que no habrá lugar a otras modalidades como a control policial, ni a que tenga que volver a prisión.
Mientras permanezca en el Hospital Donostia, el estado de Iñaki de Juana será controlado a diario por los servicios médicos del centro penitenciario de destino (a partir de ahora Martutene), que remitiran informes a la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, en coordinación con los servicios sociales.


Cuando se le conceda el alta, podrá seguir el tratamiento en su domicilio y salir de él, aunque en principio «para asistir a consulta e ingreso hospitalario o para el desarrollo de actividades terapéuticas».